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Estar acomplejada por tu cuerpo: Cuando eres tu peor enemiga





A todas nos ha pasado en algún momento de nuestra vida, estar acomplejada por nuestro cuerpo, y convertirnos en nuestra peor enemiga,  aunque, siendo positivas, ¡Se supera!

Un complejo es una focalización exagerada en una parte o detalle de tu físico o de tu personalidad que totalizas y amplificas en tu día a día. Así, quién tiene complejo de nariz cree que las proporciones de esta son desproporcionadas y piensa que todos se están fijando y riendo de ese rasgo de su físico. En la mayor parte de los casos los complejos no se corresponden con la realidad objetiva y tendemos a hacer de ellos nuestro rasgo más perceptible. Sin embargo, son un hecho que nos convierte en nuestras peores enemigas. Por eso te explicamos cómo dejar de estar acomplejada fácilmente y sentirte más cómoda en tu piel. ¡Te mereces ser muy feliz!

Cómo dejar de estar acomplejada (y no morir en el intento)

No se puede vivir con complejos. Los complejos te robarán energía y seguridad. Tu autoestima empeorará y, o bien, te conviertes en una de esas personas que suelen criticar a otras por sus propias carencias de autoestima, o bien, te juntas a otros que destruyen aún más el bajo autoconcepto que tienes de ti misma. Si quieres empoderarte y dejar a un lado tus complejos, solo tienes que seguir unos sencillos pasos.

Sé consciente de por qué tienes ese defecto

"Lidia siempre había creído que tenía un culo enorme. Inmenso. Lo curioso es que aunque si que era prominente, ni era feo ni desentonaba con ella misma. Era su trasero y ya está. Lidia tiene ahora 15 años y siempre trata de llevar camisetas largas para que no se vea o pantalones anchos que lo disimulen. Un día Lidia se encuentra con un antiguo "amigo” de la infancia que le recuerda, entre risas, cuando Pedro, el del barrio, le llamaba culo gordo”.

Aunque creamos que nuestros complejos proceden de un pozo muy hondo, la mayor parte de las veces, nuestras mayores inseguridades provienen de los juicios emitidos por amigos o familiares que, torpemente, hicieron valoraciones acerca de nuestro físico que nos fuimos creyendo. Así, está el padre que siempre llama torpe a sus hijos o el amigo que te llama "chonita Peggy” de broma. Esas bromas en determinadas edades pueden hacer mucho daño pero la realidad es que son solo bromas. Ya es hora de afrontarlas.

Anota en tu cuaderno cada pensamiento negativo acerca de ese complejo

Después de descubrir de dónde proviene, haz un ejercicio durante toda una semana. Lleva un cuaderno o anota en tu teléfono móvil los momentos en los que te sentiste mal por ese complejo. Recuerda dejar anotado también qué fue lo que desencadenó esos pensamientos negativos. Te sorprenderá saber que hay determinadas personas (los falsos amigos o los familiares mezquinos) o situaciones (cuando vas a hablar en público o en una fiesta repleta de gente) que desencadenan ese pensamiento.

¿Sabías que, en cierto modo, los complejos son una respuesta desajustada en situaciones estresantes? Cuando te sientes ansiosa, recurres a estos pensamientos obsesivos debido a un esquema mental que has ido creando a lo largo de los años que te hace decirte a ti misma: "todos me están mirando porque tengo el trasero muy grande” o "todos se reirán de mi por mi nariz”. Anotar en el cuaderno qué elementos estresantes te paralizan y te hacen recordar el complejo es el segundo paso para actuar.

Cambia el esquema mental acerca de lo que te acompleja

Una vez que sepas por qué tienes ese complejo y cuando se manifiesta, llega el momento de cambiar esquemas. Esta es la parte más complicada aunque suele funcionar. La emplea la psicología cognitiva para aumentar la autoestima o prevenir la depresión.

Habla contigo misma en un tono positivo: Cuando te encuentres insegura por tu complejo, empieza a realizar un sencillo ejercicio. En vez de decirte a ti misma que todos se van a fijar o que no vales para nada, cuídate más. Recuérdate que: "Los demás están demasiado preocupados con sus vidas como para que mi defecto les llame la atención” y repítelo cuando empieces a dar vueltas a pensamientos negativos. Ponte en el lugar de los demás; ¿En serio tú te preocupas tanto por lo que hagan los demás?

No juzgues para no juzgarte tanto: Hay muchas personas que tienden a criticar a otros pero, realmente, se juzgan a sí mismos con cada palabra que dicen. Es habitual que cuanto más acomplejada estés, más te fijes en cómo son, visten y se comportan otras personas. Aprende a perdonar tus defectos y serás más indulgente con los demás.

Acéptate gracias al humor (pero que nadie se pase de la raya)

Ni tanto ni tan poco. Está muy bien reírse de una misma pero que los demás se reserven sus bromas para sus propios defectos o complejos. Cuando aceptas que tu nariz es grande puedes hacer una gran broma con tu mejor amiga o con tu pareja pero no te recomendamos que hagas lo propio con cualquiera o "de primeras”. Establece límites y disfruta de ti misma pero respetándote y haciendo que te respeten. Esa es la clave de la valoración personal.

Escrito el  24 Dic 2016 9:37 en Consejos  -  Enlace permanente

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